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En 1933 se crea una cooperativa eléctrica con la única finalidad de abaratar el precio que estaban pagando los consumidores. Concluido el edificio e instalado los motores se produce una inesperada resistencia de las autoridades municipales, que generó un duro enfrentamiento con la población. Mitines, huelga general, manifestaciones que derivaron en algo que, sin habérselo propuesto lo creadores, se convirtió en una dura lucha contra el trust internacional de la electricidad.

1933/1963

Clyfer es un capítulo esencial en la historia de Rojas

Escribe: Carlos N. Díaz
carlosderojas@hotmail.com

(Haciendo clic en las palabras subrayadas se obtiene mayor información)

Tres cuartos de siglo de CLYFER. Setenta y cinco años de historia de una institución enraizada profundamente, encarnada en la historia total de Rojas y de su pueblo. Esta sólida sociedad es el producto de una auténtica gesta civil con momentos de gloriosa lucha popular, la movilización de un pueblo tras una causa como acaso no la había tenido nunca antes ni la ha tenido después. Los orígenes de esa epopeya ciudadana se remontan al Rojas de comienzos de la década del 30, un Rojas pequeño, sin pavimento, con sus palmeras rodeadas de tupida y voluminosa vegetación. El país estaba inquieto y angustiado por el estallido de la guerra entre Bolivia y Paraguay por un pedazo del Chaco. La langosta era un azote, pero los productores rurales le temían tanto como a los monopolios cerealeros que fijaban los precios a su antojo. Crisis económica en los grandes centros mundiales, que terminaba repercutiendo en todas partes, en todos los confines, Rojas incluido: abundancia de bienes comerciables, escasez desesperantes de compradores…¿Donde hay un mango, viejo Gomez?.. En una reyerta política en el centro, una bala perdida segó la vida de una joven y apreciada convecina, ajena por completo al hecho. Horror y estupor. Indignación. Hipólito Yrigoyen hacia poco que había caído. Eran los comienzos de la “Década infame”.

LOS “AMIGOS DE LA CIUDAD”

Diversos problemas preocupaban a nuestra población allá por 1.933, entre ellos los elevados costos de los servicios de agua corriente, la pavimentación de las calles y el suministro de energía eléctrica, a cargo de la usina privada de la firma “E. Bertuletti y Cia”, que era considerado caro y además, deficiente.

Los vecinos de mayor iniciativa acordaron realizar una acción común tendiente a enfrentar a las dificultades en forma organizada y que los representara adecuadamente. De la reunión primigenia surgió una comisión provisoria, y se efectuó una conscripción de socios, celebrándose la asamblea constitutiva el 21 de mato en el Teatro Italia, de la que surgió la “Asociación de Fomento y Cultura de Rojas” y que poco después seria llamada Sociedad de Fomento “Amigos de la Ciudad”. La primera comisión directiva fue presidida `por el Dr. Maximiliano Puerta e integrada, entre otros, por el Dr. Víctor M Zabala, Ramón Castagnino, Francisco Sábato, Paulino Boggia, Pedro Bethular y Constantino Baños.

En otra asamblea realizada poco después, el Dr. Puerta, expuso acerca del problema eléctrico e informo que algunos vecinos estudiaban la posibilidad de instalar una usina cooperativa. La idea “prendió” pero para difundirla y asentarla debidamente, se organizó un acto publico en el cual disertó el señor Celestino Sienrra, un conocedor del tema cooperativo.

EL NACIMIENTO DE LA COOPERATIVA

Los comentarios permanentes y el calor de los actos realizados hasta ese momento, dieron indicios de que el tema del servicio eléctrico atraía gran parte del interés de los habitantes, razón por la cual la Sociedad Amigos de la ciudad concluyó que había que canalizar esfuerzos en esa dirección. Así fue como se programó una asamblea popular, la que se llevó a cabo el 25 de abril de 1.934. el Dr. Puerta exortó a los concurrentes a crear una cooperativa energética y luego de exponer sobre aspectos de sus especialidades el electrotécnico Alfredo Anile y el señor C. Sienrra, se decidió dejar constituida una Comisión Provisoria de la Cooperativa de Luz y Fuerza que comenzó a trabajar de inmediato e intensamente. Con la participación de numerosas personas formó otra comisión, denominada “de Cooperación” y confío al señor Julio Ghizzardi – electrotécnico naval – los primeros estudios destinados a la instalación de la usina.

La comisión fue cumpliendo raudamente su cometido y despertó un creciente interés de la población, por lo que pronto estuvo en condiciones de llamar a una nueva asamblea, que seria constitutiva porque contaba ya con apreciables compromisos de suscripción de acciones.

Y así fue. El 10 de junio de 1.934 en el Centro Español, tuvo lugar esa asamblea que asistieron más de 300 vecinos y además especialmente invitado, el jefe de la Dirección Cooperativas del Ministerio de Agricultura de la Nación, señor Armando Moirano.

Presidió el cónclave el Dr. Vermal y como Secretario actuó el Sr. De Plácido. En primer término fueron aprobados los estatutos que habían redactado la Comisión Provisoria y de inmediato se procedió a iniciar la suscripción de acciones por parte de los presentes hasta constituir el capital inicial de la sociedad alcanzándose una cifra de aproximadamente $60.000.

A continuación se eligió, mediante voto secreto, el primer Consejo de Administración con once miembros titulares y seis suplentes, recayendo la presidencia en el Dr. Juan Vermal.

Así nació la Cooperativa de Luz y Fuerza Eléctrica de Rojas, CLYFER, nombre sugerido por uno de sus gestores, el Sr. Cayetano De Plácido.

ORGANIZACIÓN Y DESARROLLO

Los directivos se dieron a la tarea de completar los detalles organizativos y las tramitaciones legales y administrativas para encuadrar debidamente a la nueva institución. Al poco tiempo se obtuvo la personería jurídica y también se la inscribió en el registro de cooperativas del Ministerio de Agricultura de la Nación y en el Registro Público de Comercio. La sede de la entidad se fijó en el local que ocupaba la Sociedad de Fomento, Emilio Mitre (hoy H. Yrigoyen) 336 y a mediados de 1935 fue nombrado Secretario rentado el señor Ricardo A. González; cobrador de cuotas el señor Enrique P. Banús y algo después desígnase Asesor Técnico al señor Julio Ghizzardi, quien actuó en forma honoraria.

Uno de los aspectos importantes de la sociedad, la conscripción de socios y la ampliación del capital, se fue cumpliendo en forma por demás alentadora. En poco más de un año la cooperativa tenía 1.500 socios y acciones suscriptas por casi $200.000. Los pobladores se sumaban con entusiasmo a la iniciativa. Baste señalar como ejemplo que una comisión de damas que especialmente trabajaba en la venta de acciones logró colocar 380 en un solo día.

PEDIDO DE AUTORIZACIÓN PARA INSTALAR LA USINA

En agosto de 1.934 la CLYFER había presentado en la Municipalidad un pedido de autorización para instalar una usina y las redes de distribución y el 20 de enero de 1935, el Concejo Deliberante dio ese permiso.

El Consejo de la cooperativa aprobó el proyecto y los planos preparados por el Asesor Técnico, los presentó en la comuna y en marzo de 1.936 el Consejo Deliberante sancionó la ordenanza reglamentaria de la instalación de la usina y aprobó los planos. Unos días después el Intendente Dr. Fulgencio Baguear promulgo la medida y la comunicó a las autoridades de CLYFER.

COMIENZAN LAS DIFICULTADES

Al parecer hasta allí las cosas marchaban muy bien y sin tropiezos, pero en abril de ese año el Gobierno de la Provincia intervino a la Municipalidad de Rojas y este hecho derivó en consecuencias insospechadas para CLYFER y para la vida misma de la ciudad.

La intervención llego cuando aún no se había registrado en actas la decisión municipal de autorizar la instalación de CLYFER y como además fue cuestionada la integración del Consejo Deliberante, el permiso a la cooperativa quedó prácticamente en el aire.

La CLYFER pidió a la gobernación bonaerense que autorizase al nuevo Comisionado Municipal, Sr. Rodolfo Leguía, a labrar el acta faltante, pero se argumentaron obstáculos legales que lo impedían. Se solicito entonces que el Comisionado reglamentase la ordenanza aprobada por el H.C.D en enero de 1.935 y el P.E de la Provincia permitió este acto por decreto de mayo de 1.937. Los entorpecimientos burocráticos en los cuales algunos comenzaban a percibir extrañas interferencias, no arredraban a los tenaces dirigentes cooperativistas como tampoco al Dr. Vicente Solano Lima, quien brindaba valiosa colaboración para superar los tropiezos aludidos. Finalmente, en junio de 1.937 el Comisionado – “ad referéndum” del futuro Concejo Deliberante reglamentó la instalación de la central eléctrica cooperativa.

EQUIPOS Y PLANTA

Trabajando sin desmayo y a despecho de estas penurias administrativas, la cooperativa seguía adelante en el desarrollo de su proyecto. Frente a los informes del Asesor Técnico, señor Ghizzardi y luego de la consulta a otros especialistas, se optó por el sistema de corriente alternada y se preparó la licitación para el suministro de los equipos necesarios para montar la usina y la red de distribución. En mayo de 1.936 abrieron las propuestas que pasaron a estudio de una Comisión Especial integrada por los consejeros Gear, Cabodi, La Rio y Mignone con la colaboración del Asesor Técnico.

Tras dos meses de consideración de las ofertas y largas, accidentadas tratativas con las dos firmas que se presentaron se adjudicó la provisión de la central eléctrica, subestaciones transformadoras y redes subterránea y aérea a la empresa “Compañía Platense de Electricidad Siemens Schuckert S.A”, y los medidores a la “Compañía Sudamericana S.K.F”, la que transfirió – con acuerdo de la cooperativa – la operación a la “Compañía L.M. Ericsson S.A”.

Pero aún en este terreno estrictamente comercial surgirían problemas importantes que exigieron nuevos esfuerzos. Más expeditivo fue el trámite para levantar el edificio de la planta. Se compró un terreno ubicado en 3 de Febrero entre Gral. Paz y Lavalle, propiedad del señor Juan Herrán y posteriormente otros lotes menores, recibiéndose también una fracción donada por la Sra. María G. de Hegoburu. Licitó la construcción pero las ofertas no fueron satisfactorias, las desechó y la encaró por su cuenta, confiando la dirección de la obra – que comenzó en agosto de 1.937 – al señor Domingo La Rio.

El día de la colocación de la piedra fundamental se vivieron instantes de emoción. Numeroso público asistió a la ceremonia, en la que hicieron uso de la palabra algunos de los más entusiastas impulsores del proyecto, el Dr. Juan Vermal, Ricardo González, el abogado Vicente Solano Lima, el gerente de la Cooperativa Agrícola Ganadera Sr. Salvador Scardino. Fue madrina doña Josefa Casco de Leguía y padrino el Dr. Rodolfo Leguía, quien infortunadamente abandonó luego tan auspicioso carácter para transformarse poco menos que en verdugo de la sociedad.

SE INICIA LA LUCHA POPULAR

Como vimos, el Comisionado Municipal dictó en junio de 1937 una ordenanza reglamentando la instalación de la usina, pero supeditando la resolución al dictamen del futuro Consejo Deliberante. Por cierto que esa condición no satisfizo la expectativa creciente en torno al tema y el disgusto fue en aumento cuando hubo que esperar otros seis meses para que se constituyese el cuerpo colegiado y cinco meses más para tratar el tema, pasándolo finalmente a comisión…

La cooperativa insistió en sus gestiones pero todo fue en vano. En tan inútil esfuerzo se fue el resto de 1.938. a esa altura era ya inocultable que las autoridades comunales tenían mala voluntad para resolver esta cuestión de acuerdo con las aspiraciones de la población o bien eran objeto de presiones y factores de poder inconfesables que las hacían actuar en forma. Iban cobrando así un real significado y verdadera dimensión hechos como los agravios que mediante panfletos anónimos tiempo antes se habían inferido al presidente de la Cooperativa, Dr. Juan Vermal. Pero la respuesta fue contundente con un acto de adhesión que se llevó a cabo en la quinta “Roqués”. Allí, frente a unos 400 asistentes, hablaron los doctores Víctor Martínez Zabala, León Bruetman y Vicente Solano Lima y los señores Ricardo González y Julio Bertolotti. El Dr. Vermal agradeció aclarando que el acto debía ser de desagravio no a su persona sino a la entidad que dirigía. Como corolario, se formó una entusiasta caravana de casi cien automotores que recorrió ruidosamente las calles de la ciudad.

LA JUNTA DE DEFENSA

Ante el cariz que iban tomando los hechos comienza a gestarse un movimiento de opinión para sostener el objetivo de la cooperativa popular. Se comprendió que los esfuerzos no podían ceñirse al campo meramente burocrático y que seria necesario plantearlos en la acción directa. Así fue como en abril de 1.939, en una reunión extraordinaria de la Sociedad de Fomento “Amigos de la Ciudad” se promovió la constitución de una agrupación denominada Junta de Defensa de la Cooperativa de Electricidad, la que se organizó de inmediato con la participación de representantes de instituciones sociales, deportivas, culturales, gremiales y otras actividades. La presidió el señor Alberto Rivarola, acompañado por el señor Ricardo González como Secretario; Juan Liandro, tesorero y como consejeros mariano F. Iribarne, José Gosen y Miguel Bianchi.

La junta inició su labor enseguida, haciendo una presentación ante la Municipalidad a favor de la autorización que permitiese completar el desenvolvimiento de la Cooperativa. Días después organizó su primer acto público, que contó con notable adhesión ciudadana. Hablaron entonces el señor Celestino Sienrra (h) y los doctores Vicente Pompinio y Vicente Solano Lima. La acción enérgica, decidida de la Junta no cejó de ahí en más, iniciándose una campaña de intensidad creciente, con el apoyo unánime de los distintos sectores sociales.

A principios de ese 1.939 llego de Estocolmo el cargamento con los equipos y en el transcurso del año la empresa adjudicataria completó el montaje de la usina. No pudo iniciar el tendido de las redes porque faltaba la autorización gubernativa. Aumentó el descontento y la tensión social se hacia critica pero el Consejo Deliberante, producto de elecciones fraudulentas, y controlado por la autoridad ejecutiva, desoyó este clamor desbordante.

Por entonces se dictó la Ley 4.742, con el propósito de frenar el florecimiento e las cooperativas y usinas populares. Por ella se creó el llamado Consejo Permanente de Electricidad que entre otras cosas debía asesorar a las municipalidades en esta materia. La circunstancia fue aprovechada por el Consejo Deliberante local para elevarle el caso de Bertuletti y la CLYFER. Conforme con el dictamen de aquel organismo, en octubre de 1.938 el C.D rechazó la solicitud para que se convirtiese en ordenanza el decreto reglamentario de la instalación de la usina, con lo cual la situación de la cooperativa retrocedía prácticamente a fojas cero. El Consejo Permanente de Electricidad indicaba, además, que la Intendencia gestionara de la concesionaria privada una rebaja de tarifa…

ESTALLA LA RESISTENCIA

En octubre de 1939 la Juntad de Defensa organizó una nueva concentración pública, que resultó grandiosa. Más de 5.000 personas se aglomeraron en la Plaza San Martín y por boca del dirigente Ricardo González se anunció la realización, a partir de ese momento, de una huelga de consumidores de luz. Relatan las crónicas de la época que la multitud aprobó la medida con una ovación “y Rojas comenzó a vivir en penumbra por propia voluntad de sus habitantes y como solidaria acción de repudio al trust eléctrico y a las autoridades que de espaldas al pueblo favorecían al trust”.

La huelga se prolongaría más de seis meses. Los comercios bajaban sus persianas cuando desaparecía la luz solar y en las casas de familia se apelaba al kerosene o las velas. En las primeras semanas más de cien abonados a la usina privada, como expresión más efectiva de protesta y rechazo pidieron el retiro de los medidores. Casi todos los abonados de Villa Progreso, donde predominaban los de con dicción humilde, adoptaron esta drástica y ejemplar actitud, pese esfuerzo para tender una línea de suministro hasta la barriada. Sobrevendrían otras jornadas cargadas de dramatismo y fervor cívico.

HUELGA GENERAL

En noviembre se celebró un nuevo acto público y se declaró un paro general de actividad al que toda la ciudad se adhirió. También se decidió entrevistar al gobernador de Buenos Aires, Dr. Manuel Fresco y a ese fin fueron comisionados los señores Alberto Rivarola, Ricardo González, Pedro Narvaiza y Pedro Serra. El Dr. Fresco prometió dar una solución al problema y la Junta de Defensa levantó la medida de fuerza, que llevaba casi dos días. Al final del año, sin otras novedades, recurrió al Presidente de la Nación, Dr. Ortiz, a quien entrevistó otra delegación. El presidente mostró interés por la cuestión y expresó su confianza en que Fresco la resolvería satisfactoriamente.

Rojas era una olla hirviente que salpicaba hacia todos lados. Era el comentario de las poblaciones de la región y motivo de interés y curiosidad para buena parte del país, ya que los principales diarios daban especial atención a las noticias sobre el conflicto y enviaban cronistas y fotógrafos para documentar los hechos y publicar detallados informes y fotografías de los mítines.

Por si no bastasen los motivos de malestar general, el semanario local “el Orden”, vocero del minúsculo grupo que estaba contra la CLYFER, publicó referencias calumniosas contra la prestigiosa y apreciada educacionista Raquel Massol, directora de la Escuela Nº1. La población indignada organizó un acto de desagravio en el Teatro Italia – al que ella prefirió no concurrir- y luego se trasladó en manifestación hasta su domicilio donde le hizo entrega de un testimonio de solidaridad consistente en un libro con gran cantidad de firmas, que la señorita Massol agradeció desde el balcón de su vivienda.

JORNADAS HISTORICAS

En el clima tenso y de profunda intranquilidad se inicio el año 1.940. La planta generadora estaba totalmente instalada desde el año anterior pero no se podía realizar la parte final del sistema y dar luz a la población por la intransigencia de las autoridades. Se inició otro paro general y el día 15 de febrero, fecha que sin duda quedará registrada entre las memorables de la historia rojense, la Junta de Defensa organizó otro acto en la Plaza San Martín al que concurrió casi toda la población de la ciudad. Allí hablo el Dr. Solano Lima y se inició una manifestación multitudinaria en dirección a la planta de CLYFER, exhibiendo carteles y gritando u repudio a las autoridades. Luego de que hicieran uso de la palabra los señores Ricardo González y Celestino Sienrra la manifestación emprendió el regreso a la plaza y al pasar frente a la casa del dirigente oficialista Alejandro Corrales rompieron los vidrios de la misma a pedradas.

ENFRENTAMIENTO CON LA POLICIA

En su desplazamiento los manifestantes también rompían las lámparas del alumbrado callejero. Intervino la policía tratando de disolver la concentración, pero ésta se rehizo poco después llegando nuevamente a la plaza. Hablaron a la muchedumbre el diputado socialista Manuel Besasso y el señor Julio Darío Alessandro. Hubo nuevos choques con los efectivos policiales en los que resultó herido el señor Juan C. Liandro y el público, enardecido, destruyó todos los focos de la Avenida 25 de Mayo. En otro incidente, cuando un policía apuntaba con un fusil Mauser a un grupo de asistentes al mitin, dos señoras se lanzaron decididamente contra él y forcejearon hasta desarmarlo.

Ante el empuje de la población allí reunida, se resolvió que el paro general de actividades originalmente lanzado por 48 horas, fuese por tiempo indeterminado. Se voceaban consignas a favor de la cooperativa y exigiendo el cese de las autoridades.

Comercios, talleres, fábricas y panaderías cerrados, todas las actividades paralizadas. La policía local, reforzada con efectivos de pueblos vecinos y de La Plata, ejercía una severa vigilancia impidiendo cualquier agrupamiento de personas mediante un patrullaje constante. Desde hacía cuatro meses la población cumplía con la huelga de consumo de luz, y tampoco había luz en las calles pues la gente rompía los focos con insistencia que la empresa “Bertuletti y Cia,” terminó por resignarse y no reponerlos. El cuadro era como de una zona de guerra.

REPERCUSIONES

Los diarios de la capital y la zona reflejaban el dramatismo del momento que se vivía. Los siguientes fueron algunos de sus titulares: “Fue impresionante la unanimidad del movimiento popular en Rojas” (El Tiempo, de Pergamino). “Fue total el paro en Rojas. Con kerosene y carburo se alumbró el vecindario” (El Sol, de Buenos Aires). “Mantiénese en la localidad de Rojas la situación de intranquilidad pública. Llegó el juez de San Nicolás para investigar los sucesos del jueves. Telegramas al Presidente y al Gobernador” (La Prensa, Bs.As.). “A pesar de la escasez de alimentos sigue con toda firmeza el paro en Rojas” (Critica, Bs.As.). “la policía ha establecido en la ciudad de Rojas un régimen de terror. Los vecinos deben transitar individualmente prohibiéndose que haya más de una persona” (El Tiempo, Pergamino). “Ayer escaseó el pan y la leche. La población se mantiene en calma” (la Vanguardia, Bs.As.). “Denuncian vecinos de Rojas que la policía usa la fuerza para intimidar. Cien policías patrullas las calles para evitar cualquier manifestación contra Leguía. La actitud policial de atropello al vecindario obedecería a un plan que tendría la anuencia del Intendente” (Critica, Bs.As.). “Se suspenderá la venta de alimentos en Rojas. La ciudad está a oscuras. Se produjeron nuevos incidentes con policías armados” (El Sol, Bs.As.). “Rojas se ha convertido en el fortín que nos defiende del monopolio extranjero” (El Pampero, Bs.As.).

También la minoría allegada al gobierno comunal dio su opinión sobre los hechos. Por medio del periódico “El Orden” calificó al movimiento de protesta como “salvajismo ácrata-comunista” agregado que “La ciudad de Rojas ha sido escenario durante una semana de sucesos de salvajismo y ferocidad sin precedentes provocados por los componentes del Directorio y Junta de Defensa de la CLYFER, constituidos en verdadero SOVIET que organizó una serie de actos de puro cuño ácrata comunista. La conducta de estos dirigentes ha sido salvaje y siniestra y ha quedado en evidencia ante el pueblo su finalidad subversiva y atentatoria del orden y acatamiento de las leyes que rigen nuestra vida institucional”…

ASAMBLEA POPULAR EN TRASNOCHE

Ante la gravedad que tomaban los acontecimientos el gobierno de la Provincia envío un delegado especial, el Dr. Roberts Alcorta, un conocido abogado de la capital de la provincia. Un centenar de vehículos en caravana fueron a esperarlo a Pergamino y luego lo acompañaron hasta nuestra ciudad. Llegaron pasada la medianoche y lo recibieron con aplausos una 3.000 personas congregadas en la Plaza San Martín. Se depositaron muchas esperanzas en esta mediación pero luego de algunas conversaciones el representante oficial partió al día siguiente dejando las cosas como estaban, es decir en una crisis total.

EL TRIUNFO DE LA CLYFER Y DEL PUEBLO

El paro general de actividades en toda la ciudad duró 17 días, quizás un hecho sin parangón en la historia moderna de nuestro país. Los comercios cerrados, las fábricas y talleres paralizados, los lecheros no repartían y las panaderías no trabajaban. Y la crisis continuó siendo tan profunda que fueron necesarios acontecimientos extraordinarios para zanjarla.

Para esa época el gobierno nacional dispuso la intervención de la provincia de Buenos Aires y la población de Rojas esperó, con ansiedad, que la medida alcanzara también a la Municipalidad local. Pero como ello no ocurría se envío a la Presidencia de la Nación un reclamo telegráfico suscripto por las instituciones mas representativas pidiendo la pronta intervención de la comuna, y surgiéndose la designación de algún vecino sensible a las aspiraciones de la población para desempeñarse como comisionado. Algún tiempo después fue nombrado en el cargo el Dr. Juan B. Furmento, conocido médico que durante muchos años había ejercido su profesión en esta ciudad. El Dr. Furmento designó secretario al Dr. Carlos G Linlaud. No sin tener que sortear antes algunas argucias legalistas que intentó esgrimir el concesionario privado, las nuevas autoridades firmaron, al fin, el 14 de setiembre de 1.940 el decreto que confería a la CLYFER “el permiso necesario para producir, utilizar, transportar, distribuir y vender energía eléctrica dentro de partido de Rojas”. Por primera vez, en mucho tiempo, el júbilo ganó las calles de la ciudad.

LOS SUCESIVOS GOBIERNOS AYUDARON

El éxito fue tan contundente que, a partir de aquel histórico 1940, nunca más la cooperativa tuvo que enfrentar a los gobiernos. Por el contrario, siempre contó con un apoyo valioso que le permitió superar los problemas de crecimiento.

El equipo de maquinarias pronto resultó insuficiente Y la municipalidad, con el Dr. Luis A. Pereira al frente, formó un consorcio muy beneficioso para la entidad.

En 1.945 venció la concesión de la empresa Bertuletti y la Clyfer se hizo cargo de todo el servicio . El Banco de la Provincia de Buenos Aires le concedió un préstamo para comprar nuevas maquinarias.

Pero los requerimientos de los consumidores siguieron creciendo y en 1950 la Provincia de Buenos Aires ingresó como accionista con el aporte de unidades “Ansaldo” de 600 HP y, en 1952, con otro motor.

En la década de 1960, el gobierno nacional puso en marcha un plan energético global y el 23 de octubre de 1963 dejaron de funcionar los motores para pasar a ser distribuidora de la energía que se originaba en la superusina de San Nicolás.

En la época del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, un grupo de aventureros, con el apoyo encubierto del comisionado municipal Sr. Giorgi, pretendió copar la institución, pero fracasó.

Así, fueron quedando atrás los heroicos tiempos de las luchas por la supervivencia y, en lo sucesivo, solo resultó necesario continuar con una administración honesta que conservara y cultivara los elevados fines cooperativistas.

Carlos N. Díaz
Enero de 2010

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© CiudadRojas, enero de 2010.